Ciudad de México.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llamó a cuestionar algunos de los mitos relacionados con el amor romántico, al advertir que ciertas creencias pueden vulnerar los derechos de las personas dentro y fuera de una relación.

A través de sus redes sociales, el organismo difundió una serie de imágenes en las que abordó conceptos como “la media naranja”, los celos y la entrega absoluta, al señalar que estas ideas pueden estar relacionadas con dinámicas de violencia.

¿Qué mitos del amor romántico pueden ser dañinos?

Sobre la idea de “la media naranja”, la CNDH señaló que el miedo a la soledad puede llevar a las personas a tolerar relaciones violentas. Recordó que cada individuo tiene derecho a decidir libremente si desea tener pareja, permanecer soltero o establecer vínculos afectivos.

Respecto al llamado “amor eterno”, el organismo advirtió que soportar situaciones de maltrato por presión social o temor a “fracasar” puede normalizar la violencia y vulnerar el derecho a una vida libre de agresiones.

¿Los celos son realmente una muestra de amor?

La CNDH también cuestionó la creencia de que los celos representan una demostración de amor, debido a que pueden convertirse en conductas de control, desconfianza y apropiación sobre la vida de la pareja. Subrayó que amar no significa poseer ni controlar.

Otro de los conceptos señalados fue el “amor por encima de sí mismo”, pues la entrega absoluta puede provocar que una persona abandone sus proyectos, límites y necesidades. La institución sostuvo que las relaciones deben construirse desde la igualdad, reciprocidad, dignidad y respeto.

De acuerdo con estudios sobre el amor, este sentimiento no se limita a una experiencia emocional, sino que involucra procesos biológicos, cerebrales y sociales. La antropóloga Helen Fisher identifica tres etapas fundamentales: deseo, atracción y apego, relacionadas con distintas hormonas y sustancias químicas del cerebro.

La ciencia también ha encontrado que los procesos relacionados con el amor se presentan en personas con diferentes orientaciones sexuales y que existen vínculos que no necesariamente corresponden al modelo romántico tradicional. Las personas asexuales o arrománticas, por ejemplo, pueden establecer conexiones profundas sin experimentar deseo sexual o enamoramiento convencional.

Finalmente, la CNDH destacó que el amor también está influido por la cultura, las normas sociales, los valores aprendidos y la historia personal. Bajo esta perspectiva, los vínculos afectivos no solo tienen un componente biológico, sino que también son una construcción social en la que deben prevalecer la libertad, el respeto y la igualdad.

Fuente: Tribuna