Ciudad de México.- Las lluvias de agosto no sólo reverdecen los bosques de la Ciudad de México. También hacen visible uno de sus mundos menos conocidos: El de los hongos. La capital alberga alrededor de 1,400 especies, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), aunque hasta ahora sólo 111 han sido registradas dentro de las 17 Áreas Naturales Protegidas incluidas en su programa de monitoreo.
Para acercar a los capitalinos a esta biodiversidad, Hongosto 2026 ofrece recorridos, talleres, campamentos y actividades de observación. La jornada, organizada por Sedema en colaboración con el Fungario de la Facultad de Ciencias de la UNAM, contempla 43 actividades entre el 28 de julio y el 5 de septiembre.
La agenda continúa este jueves 20 de agosto con un recorrido por el Ejido San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, de 9:00 a 12:00 horas. El viernes 21 habrá un recorrido de observación y taller en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, en Chapultepec.
El sábado 22 concentra buena parte de la programación. Ecoguardas realizará ‘Hongos en el Bosque‘, de 8:00 a 11:00 horas, con un costo de 19 pesos; la Zona de Conservación Ecológica La Loma tendrá el recorrido ‘¿Qué hongo con La Loma?’, de 9:00 a 12:00, y Acuexcomatl, en Xochimilco, recibirá una jornada de saberes micológicos de 10:00 a 14:00 horas. Ese fin de semana también se realizará el campamento ‘Hongos en Sierra de Santa Catarina’ en el Centro de Cultura Ambiental Yautlica.
El martes 25 habrá otro recorrido por suelo de conservación en San Francisco Tlalnepantla, con cupo para 30 personas. Para el sábado 29 están programados una caminata en San Salvador Cuauhtenco y un curso teórico-práctico de producción de hongos caseros en Ecoguardas, este último con un costo de 209 pesos.
Hongosto cerrará el 5 de septiembre con ‘Lente y micelio: capturando la vida secreta de Tarango‘, recorrido por la Barranca de Tarango en el que especialistas acompañarán a los asistentes para conocer y fotografiar su diversidad de hongos. La actividad requiere registro previo.
Y es que encontrar un hongo en el bosque no significa que sea apto para comer. Especialistas recomiendan no recolectar ni consumir ejemplares silvestres sin la identificación y acompañamiento de personas con conocimiento micológico, pues especies comestibles pueden confundirse con otras tóxicas.
La temporada también abre una oportunidad para conocer la riqueza gastronómica que producen los campos y bosques de la propia ciudad. Restaurantes, mercados y proyectos locales permiten probar distintas variedades obtenidas de forma segura y responsable, una alternativa para acercarse al mundo fungi sin correr riesgos.
Hongosto invita así a mirar el suelo con otros ojos: Observar, aprender y reconocer una riqueza que aparece con las lluvias, pero también disfrutarla de forma responsable a través de quienes conocen, cultivan y cocinan los hongos que ofrece el territorio de la Ciudad de México.
Fuente: Tribuna
