San Pedro Garza García, Nuevo León. – Un hombre resultó herido en un brazo después de ser atacado por un oso negro que ingresó a su residencia ubicada en la colonia Bosques de San Ángel, dentro del sector Palmillas en el municipio de San Pedro Garza García. La situación generó movilización en la zona habitacional luego de que los propios vecinos informaran sobre el incidente y auxiliaran con el reporte del caso a los servicios de rescate.
De acuerdo con los relatos compartidos por residentes del sector, el mamífero logró adentrarse en la propiedad privada. Al percatarse de la presencia del animal silvestre dentro del inmueble, el habitante intentó maniobrar para ahuyentarlo del lugar, momento en el cual el ejemplar reaccionó de forma defensiva y lo alcanzó en una de sus extremidades superiores con una garra. El contacto provocó una herida profunda en la zona cercana al codo, lo que requirió atención especializada inmediata.
Posterior al ataque, el afectado fue trasladado por medios particulares a un hospital privado de la zona metropolitana con la finalidad de valorar la gravedad de la lesión y recibir la atención correspondiente. Integrantes de la comunidad confirmaron que la herida requirió intervención médica, aunque la condición de salud del paciente se reporta estable y las lesiones sufridas no comprometen su vida.
El suceso ha encendido nuevamente las alarmas entre la población de las zonas contiguas a la sierra, donde la presencia de fauna silvestre es un fenómeno constante. Casi en paralelo, se registró un segundo encuentro de riesgo en la colonia Olinalá, también perteneciente al municipio de San Pedro Garza García. En ese incidente, otro vecino sorprendió a un oso de gran tamaño en el interior de la cocina de su vivienda, donde el ejemplar examinaba las áreas de almacenamiento de alimentos.
El propietario del domicilio intentó alejar al mamífero mediante el uso de objetos domésticos como escobas y contenedores. Sin embargo, la reacción del animal se tornó hostil, obligando al ciudadano a retirarse rápidamente de la habitación para ponerse a salvo en una zona segura de la vivienda, dejando tras de sí diversos utensilios esparcidos en el piso tras la maniobra de huida.
Especialistas en manejo de fauna y organismos estatales como Parques y Vida Silvestre de Nuevo León explican que la interacción entre la población humana y los osos negros se intensifica de manera considerable durante la segunda mitad del año. Entre el cierre del verano y el transcurso del otoño, la especie entra en una fase biológica en la cual requiere aumentar de manera considerable su ingesta de nutrientes para acumular reservas corporales previas al periodo invernal, lo que impulsa a los ejemplares a descender a los sectores urbanos.
El crecimiento de los fraccionamientos hacia las laderas de las montañas ha propiciado que la basura orgánica y los residuos domésticos actúen como un factor atrayente constante para estos mamíferos. La búsqueda de alimento fácil facilita que los animales pierdan el temor natural a las estructuras urbanas, aumentando las probabilidades de ingreso a propiedades privadas.
Autoridades de Protección Civil han reiterado que encarar, acorralar o lanzar objetos a un oso representa un riesgo severo para la integridad física. Los especialistas enfatizan que los osos reaccionan de forma impredecible cuando se sienten amenazados o acorralados en espacios cerrados, por lo que la recomendación prioritaria consiste en resguardarse, mantener distancia y avisar de inmediato a las corporaciones de emergencia y protección ambiental.
Las autoridades insisten en la importancia de mantener las áreas residenciales libres de fuentes de alimento atrayentes, recomendando el uso de contenedores a prueba de osos y el resguardo de la comida de mascotas. La erradicación de conductas como alimentar a la fauna silvestre es prioritaria para evitar que los ejemplares asocien la presencia humana con comida. En caso de detectar la presencia de un ejemplar dentro de una zona habitacional, se debe entablar contacto inmediato con las corporaciones de Protección Civil tanto municipales como estatales, así como con las dependencias de Parques y Vida Silvestre para que personal capacitado efectúe el manejo y la reubicación segura del animal.
Fuente: Tribuna
