Monterrey, Nuevo León. – El gobernador del estado de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, confirmó que las investigaciones técnicas realizadas por la administración estatal señalan que los intensos olores percibidos durante días pasados en diversos municipios del Área Metropolitana de Monterrey se derivaron de emisiones provenientes de la refinería de Petróleos Mexicanos ubicada en el municipio de Cadereyta. Según lo detallado por el mandatario, las corrientes de viento registradas en la región funcionaron como vehículo para transportar los gases emitidos por la planta industrial hacia la mancha urbana, provocando malestar e inquietud entre los habitantes de la zona metropolitana.
El titular del Ejecutivo estatal explicó que, al recibir los primeros reportes ciudadanos, la autoridad no buscó señalar a un responsable de manera precipitada, sino que se procedió a la elaboración de una evaluación técnica exhaustiva. Durante el análisis se consideraron diversos factores ambientales y meteorológicos propios de la temporada, entre los que destacaron los efectos del fenómeno de la canícula, el constante ingreso de humedad al valle y variaciones en la presión atmosférica. Tras descartar otros orígenes y evaluar el comportamiento de los vientos, el análisis concluyó de forma contundente que la fuente de los olores se localiza en las instalaciones de la empresa estatal.
Con el objetivo de esclarecer el evento y establecer garantías operativas, el gobernador informó sobre la programación de una mesa de trabajo de alto nivel con autoridades del Gobierno Federal. La reunión contará con la participación de representantes directos de Petróleos Mexicanos, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente. En dicho encuentro, la administración estatal solicitará una explicación detallada sobre los procesos internos o fallas operativas que desencadenaron las emisiones contaminantes, además de exigir un plan de acción formal para corregir las deficiencias y evitar futuros episodios similares.
García Sepúlveda reveló además que sostuvo comunicación directa con la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, así como con los titulares de la Secretaría de Medio Ambiente federal y de la dirección de la petrolera estatal, para exponer la gravedad de la situación y pedir su pronta intervención. El mandatario fue enfático al señalar las restricciones jurídicas que enfrenta su gobierno, precisando que las regulaciones sobre la industria petrolera corresponden al ámbito federal. Lamentó no contar con las facultades constitucionales que le permitan clausurar o imponer sanciones administrativas a la refinería de Cadereyta, asegurando que de tener la atribución ya habría procedido a la suspensión de las operaciones.
Pese a las limitaciones en la competencia legal, el gobernador subrayó que la vía diplomática y el diálogo institucional con la Federación no significan una postura pasiva ante la problemática ambiental. Aseguró que la postura de Nuevo León será firme y enérgica al exigir el cumplimiento estricto de las normativas de protección ecológica. Manifestó su expectativa de obtener compromisos claros por parte de las dependencias federales para salvaguardar la salud y el bienestar de los ciudadanos de la entidad.
Como parte del balance de las acciones ejecutadas por el estado en materia de protección ecológica dentro del ámbito de sus atribuciones, el mandatario destacó la creación de la Secretaría de Medio Ambiente, la Agencia de Calidad del Aire y la División Ambiental. Detalló que durante el mes de agosto se aplicaron medidas cautelares y de suspensión a veinticinco empresas de jurisdicción local, además de realizar labores de limpieza en las que se retiraron más de ochenta y seis kilos de desechos e intervenir en más de quinientos puntos dedicados al depósito irregular de escombro.
El mandatario estatal lanzó un mensaje de tranquilidad a la población regiomontana respecto a los posibles riesgos a la salud asociados con este incidente. Precisó que, si bien la percepción de los gases resultó muy incómoda para los vecinos de la mancha urbana, los estudios y mediciones químicas realizados por las dependencias estatales determinaron que los compuestos dispersados no alcanzaron niveles de toxicidad ni representaron un riesgo de enfermedades agudas para la ciudadanía.
Fuente: Tribuna
