Estados Unidos.- Ferrari dejó señales positivas en el arranque del GP de Estados Unidos luego de que Charles Leclerc mostrara un ritmo sólido en las prácticas libres 1 y 2 en Austin este viernes 23 de octubre. La escudería de Maranello llevó a COTA un paquete aerodinámico con cambios en el suelo, los pontones y el difusor del SF-26, una actualización que ayudó al monegasco a convertirse en referencia en el tercer sector del circuito.
La mejora cobra relevancia porque Ferrari venía arrastrando problemas para encontrar una ventana óptima de funcionamiento con los neumáticos blandos, una dificultad que afectó tanto a Leclerc como a Lewis Hamilton en carreras como Países Bajos, Azerbaiyán y Singapur. En esos fines de semana, el equipo sufrió para calentar las llantas, lo que provocó deslizamientos y poca tracción en curva.
¿Qué cambió en Ferrari y por qué fue importante en Austin?
El nuevo paquete de Ferrari no solo mejoró el rendimiento a una vuelta, también ofreció una solución parcial a los problemas de agarre del monoplaza. La pista de Austin puso a prueba esa evolución en el tercer sector, una zona con curvas de media y alta velocidad, además de cambios de dirección que exigen estabilidad.
Ahí fue donde el SF-26 respondió mejor. El rendimiento mostrado por Leclerc sugiere que Ferrari encontró una base más competitiva en un tramo del circuito donde antes podía perder tiempo frente a sus rivales directos.
¿Cómo llegaron Red Bull y Mercedes al fin de semana?
Mientras Ferrari apostó por una actualización más visible, sus competidores directos llevaron cambios menores al Circuito de las Américas. Red Bull introdujo una nueva ala delantera y nuevos frenos para que Max Verstappen se sintiera más cómodo con el auto.
En el caso de Mercedes, el equipo decidió mantener las especificaciones utilizadas en el GP de Singapur, con la expectativa de que Kimi Antonelli continúe adaptándose mejor al coche.
La duda que Ferrari todavía debe resolver antes de la carrera
Aunque el arranque del fin de semana fue alentador para Ferrari, el panorama todavía no permite hablar de una ventaja clara. Las diferencias entre escuderías siguen siendo pequeñas y las simulaciones de carrera dejan abierta la principal incógnita: si el equipo podrá sostener ese ritmo en tandas largas.
Ese punto ha sido una debilidad recurrente durante la temporada, especialmente por el desgaste y la gestión de neumáticos. Por eso, el verdadero examen para Ferrari no estará solo en la calificación, sino en mantener un rendimiento constante a lo largo de las 56 vueltas del Gran Premio de Estados Unidos.
Por ahora, la escudería italiana sale fortalecida de las primeras sesiones en Austin. El siguiente paso será convertir la velocidad mostrada en entrenamientos en resultados cuando llegue el momento decisivo del fin de semana.
Fuente: Tribuna
